…PARA LOS QUE BUSCAN LA FELICIDAD

Chris JL/flickr.com
Chris JL/flickr.com

En cierta aldea vivía una chica. Era pobre, no muy guapa, pero tenía buen corazón. Soñaba con encontrar al amor de su vida, vivir en un palacio, ayudar a los pobres y no tener ningún problema ni preocupación. Un día pasó por allí un príncipe en un caballo blanco, se enamoró de ella a primera vista y… vivieron felices para siempre.

Esto es solo un cuento… Pero, por casualidad, cuando alguien te pregunta sobre la felicidad, ¿no te viene a la cabeza una escena parecida? A veces nos parece que la felicidad es la ausencia de problemas en la familia, un novio guapo, un buen marido, niños sanos, un trabajo bien remunerado, vacaciones en Tenerife, buena salud, sin sufrimientos ni preocupaciones. Si este fuera el caso, entonces, ¿quién de nosotros podría decir que es feliz?

 Y sin embargo, ¡hay personas felices entre nosotros! También lo fue Sta. Faustina. No podía ser de otro modo, ya que incluso su nombre significa precisamente: feliz. ¿Cómo era su vida? Ella procedía de una pobre familia rural. Siendo adulta dejó todo, e incomprendida por los más cercanos entró en un convento. No tenía marido ni hijos. No tenía nada en propiedad. No fue de vacaciones a Tenerife. Enfermó de tuberculosis. Padeció gran sufrimiento interno y espiritual. ¿Dónde está aquí la felicidad? Bueno, ¡Faustina descubrió el secreto de la felicidad! Encontró la llave de la puerta tras la cual está la felicidad.

 “No busco la felicidad fuera de lo profundo de mi alma, donde mora Dios, (…) he descubierto en el alma la fuente de felicidad, es decir, a Dios” /Diario 887/.

Así que todo depende de dónde buscamos. Si buscamos la felicidad sólo en las cosas externas, en lo que nos sucede, entonces podemos estar toda la vida buscando y al final nunca seremos felices. Cuando sabes que eres amado, que hay alguien cerca que te apoya y con quien siempre puedes contar, entonces ¿te es más fácil llevar incluso los acontecimientos difíciles de tu vida?

Tengo para ti una buena noticia: ¡hay ALGUIEN que te ama y apoya, con quien puedes contar, ALGUIEN que siempre está cerca! Cuando descubres que en tu vida diaria está presente Jesús – descubres el secreto de Faustina, el secreto de la felicidad. ¡Ella vivía su vida cotidiana con Jesús y era feliz! Ella decía que con Jesús iba a trabajar, a descansar, a la capilla, ¡a todas partes! Este es el secreto de la felicidad – descubrir la presencia de Dios en mi vida diaria. Entonces, incluso si es difícil, si sufrimos, podemos estar contentos porque Jesús está con nosotros. Piensa que cuando te sientas a tomar un café, ¡Jesús está sentado a tu lado! Cuando te levantas por la mañana a hacer footing, ¡Jesús va contigo! Cuando te encierras solo en la habitación para que nadie pueda ver tus lágrimas, Jesús está contigo y limpia tus lágrimas. Cuando lo descubras, serás feliz, al igual que Faustina – la patrona de los que buscan la felicidad.

Hna. M. Emanuela Gemza ZMBM

Dodaj komentarz

Twój adres email nie zostanie opublikowany. Pola, których wypełnienie jest wymagane, są oznaczone symbolem *