El Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-Łagiewniki mi Damasco

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Me llamo Marek, tengo 39 años. Hoy soy un hombre muy feliz, como marido y como padre. Mi felicidad se la debo solamente a Jesús. Mi vida religiosa era una gran mentira, desde mis años jóvenes estaba atado por un espíritu maligno, que no me permitía confesarme sinceramente. Durante más de 20 años viví en el pecado de sacrilegio, me acercaba al sacramento de la confesión con la mentira en el corazón. El motivo era sobre todo la vergüenza y el miedo que me paralizaba antes de realizar una confesión sincera. En los momentos más importantes de mi vida – la boda, el bautizo de mis hijos – recibí a Dios con el corazón impuro.

Viviendo en tal mentira mi corazón se llenó de una ira enorme, no tenía en general alegría, aunque tenía muchos amigos ante los cuales a menudo fingía ser un buen tipo. Mi matrimonio también era un ejemplo para otros, en medio de la ira, la rabia y la montaña de mis mentiras. Tenía falta de responsabilidad por la familia, pensaba solo en mí mismo y en mis compañeros de trabajo, con los que a menudo salía de fiesta. Debo aquí añadir que me avergonzaba de la fe, me avergonzaba de Jesús, nunca rezaba con mi mujer ¡porque pensaba que eso no era para hombres! Esta situación se prolongó durante ocho años de mi matrimonio, los años de soltero no los menciono, porque yo era una mala persona.

Como trabajo en la formación de los cuerpos de defensa armados, en mi cabeza aparecía con mucha frecuencia la idea de suicidarme, esta experiencia fue para mí un gran sufrimiento, porque en esa época mi amigo se quitó la vida. Vivía con la convicción de que pronto yo terminaría así. Algo en mi interior me decía que no era nada, que no era capaz de hacer nada bien, y la mejor idea era mi muerte. Por aquel entonces todavía no sabía que Satanás puede actuar de ese modo en el hombre.

En 2008 vino al mundo mi hijo Simón, y rápidamente nos llegó la noticia de que estaba muy enfermo y no podría sobrevivir. Por primera vez me puse a rezar a Dios, pero mi corazón era un caos total con todo tipo de males y mi oración parecía infructuosa. Desesperado fui al Santuario  de Nuestra Señora de Rychwałd para pedir la salud de mi hijo. Durante los avisos el párroco leyó que era posible inscribirse para una Peregrinación al SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA de Cracovia-Łagiewniki para la Fiesta de la Misericordia. Reconozco que en un instante me vino a la cabeza la idea de que debía ir allí.  Seguí  con la idea y sin que nadie lo supiese me fui con los peregrinos de otra parroquia a Łagiewniki.

Lo que experimenté allí superó mis expectativas. Durante la Misa sentí que algo sucedía en mi corazón, y empecé a sollozar y a llorar. ¡Esto no se puede describir! Aunque todavía estaba en pecado mortal, para Jesús esto no fue un problema. Fui para pedir la salud de mi hijo y regresé a la casa con la experiencia del enorme amor de Dios, como un toque tangible de Jesús. Pasó muy poco tiempo, cuando realicé la confesión general de toda mi vida. Sé que mi Señor y Maestro vio que iba a Łagiewniki con un pequeño grano de fe y el deseo de creer y ser diferente. Muy pronto llegué a la comunidad franciscana. Durante mi formación, mi hijo se recuperó, creció y se desarrolló de maravilla. Enamorado de Jesús empecé a conocer Su Misericordia. El momento más maravilloso según mi mujer fue el primer instante de la oración en común por la noche. Jesús me liberó de la vergüenza, me dio mucha valentía para empezar a dar testimonio de que ¡¡¡Jesús está vivo!!!

Maravilloso es también que la Misericordia de Dios ha protegido a mis hijos de verme como mala persona antes de la conversión. Ellos ya me recuerdan como un hombre que mira a Jesús.

Cuando contemplo la imagen de Jesús Misericordioso solo puedo alegrarme por las grandes gracias que Dios nos ha concedido a mí y a toda mi familia en Łagiewniki. Y mirando en casa la imagen de Santa Faustina a menudo la sonrío, porque sé cuánto ha intercedido por mí y que todavía lo hace. Ella me enseña en su Diario como confiar y amar aún más.  Soy miserable y pecador, pero sé que por mis venas fluye ¡SANGRE REAL!

Hoy el regalo más hermoso de Jesús es el hambre del Cuerpo del Señor y a veces digo con Santa Faustina: “Temo el día sin Eucaristía”. ¡Gracias a la Misa puedo vivir, y todo lo bueno que hay en mí se lo debo a la Sagrada Hostia!

El Señor Jesús me da a conocer lo debil que soy y solo gracias a Su gracia vivo y funciono. Sin embargo, me da un enorme conocimiento, lo mucho, lo mucho que me ama, ¡ama hasta la CRUZ!

Si a alguien mi testimonio le da el coraje para lanzarse al espacio de la Misericordia del amado ABBA, ¡te doy gracias, PADRE, por Tu misericordia insondable!

¡JESÚS, EN TI CONFÍO!

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Marek Miękiński

39 años, casado, dos hijos.

Desde hace cuatro años es miembro de la banda musical “ODDANi”, donde dirige oraciones en retiros, cursos de renovación en el Espíritu Santo y predica el mensaje de la Divina Misericordia.

PARA LOS QUE SE SIENTEN SOLOS

fot.Flavio Spugna/flickr.com
fot.Flavio Spugna/flickr.com

 

-¡Buenas noches! -dijo el principito.
-¡Buenas noches! -dijo la serpiente.
-¿Sobre qué planeta he caído? -preguntó el principito.
-Sobre la Tierra, en África -respondió la serpiente.
-¡Ah! ¿Y no hay nadie sobre la Tierra?
-Esto es el desierto. En los desiertos no hay nadie.. -dijo la serpiente.

-¿Dónde están los hombres? -prosiguió por fin el principito. Se está un poco solo en el desierto…
-También se está solo donde los hombres -afirmó la serpiente.

¿Estaba en lo cierto la serpiente? ¿Puedes sentirte solo entre la gente? ¿Qué pasaría si el Principito viniese a nuestro planeta hoy en día? ¿Podría sentirse solo entre los miles de millones de personas? Podríamos conseguirle un teléfono móvil, para que pudiese llamar y escribir a la gente. Podríamos registrarle en Skype y hacerle un perfil en Facebook. Obviamente, tendríamos que darle un smartphone o un portátil y mostrarle cómo funcionan. ¿Y sabes qué? Creo que durante mucho tiempo fingiría que no entiende nada, para que nos quedáramos y habláramos con él, tanto como fuera posible y no le dejáramos solo con la pantalla del ordenador.

¿Estaba en lo cierto la serpiente? ¿Puedes sentirte solo entre la gente? Tal vez tú también tienes muchos contactos en tu teléfono y cientos de amigos en tu perfil de Facebook, pero cuando llega la noche, todo se vuelve tranquilo y finalmente estás solo, ¿no te sientes extrañamente solitario?

Dado que hay más de 7 mil millones de personas en esta tierra – nadie puede decir que está solo. Pero ¿qué pasa con esos miles de personas solitarias (en nuestro mundo tecnológicamente avanzado), que tratan de calmar su soledad a través de las drogas, el sexo, el trabajo, el deporte y muchas otras actividades, que no quitan su malestar interior?

Así que la serpiente tenía razón… Puedes sentirse solo entre la gente. Para evitar la soledad, una persona necesita de otra persona, pero la verdad es que la soledad no va a desaparecer, hasta que, además de estar en contacto con otras personas, no empecemos una relación con Jesús.

¿Y qué decir de Sta. Faustina? ¿Se sintió alguna vez sola?

En su Diario escribió: “Aunque la tierra está tan poblada, yo me siento sola y la tierra es para mí un desierto espantoso…” /D. 918/ “Hoy me siento tan abandonada en el alma que no sé explicármelo.  Me escondería de la gente y lloraría sin cesar; nadie comprenderá al corazón herido del amor, y cuando éste experimenta abandonos interiores, nadie lo consolará” /D. 943/.

Faustina, como cualquier persona, a veces sintió la dolorosa soledad, pero no se derrumbó, ni la llevó a la depresión o la desesperación. Ella sabía dónde buscar ayuda, e incluso cuando se sentía sola, ¡sabía que nunca estaba sola! Descubrió la soledad en su vida como un espacio de encuentro. Ella entendía que hay momentos de dificultad en la vida, momentos de abandono y de falta de comprensión por parte de los demás, pero no tenía miedo de esos momentos, porque en su corazón encontró la presencia constante de Aquel que es el amor y la misericordia.

“Siento que Dios está en mi corazón (…) Con Él voy al trabajo, con Él voy al recreo, con Él sufro, con Él gozo, vivo en Él y Él en mi.  No estoy nunca sola, ya que Él es mi compañero permanente…” /D. 318/

Así que, ¿tal vez la soledad no es tan terrible? Cuando llega la noche, todo está en silencio, te quedas solo y te sientes solo… – No huyas de ese sentimiento, no cojas el teléfono, no enciendas el ordenador. Recuerda a Faustina – la patrona de los que se sienten solos. Puede que tu soledad sea una invitación a… ¿un encuentro?

Hna.M. Emanuela Gemza ZMBM

PARA LOS ENAMORADOS

fot.Lia Ballentine/flickr.com
fot.Lia Ballentine/flickr.com

 

Ella –  una mujer llena de entusiasmo, sabe lo que quiere, dice lo que piensa, y al mismo tiempo extremadamente delicada y sensible. ÉL – un hombre con decisión, responsable, fuerte, y a la vez, atento y sensible. Un día se conocieron y “congeniaron”…

 ¿Has estado alguna vez enamorado? Yo también. Es un tiempo hermoso. Piensas en la persona amada, la tienes siempre ante tus ojos. Puedes pasar muchas horas con ella y nunca te aburres. Al despedirte estas deseando que llegue  el momento de volverla a ver. El mundo parece diferente y todo el tiempo vas con una sonrisa en el rostro. Inventas 1000 razones para reunirte en cualquier momento y conversar. Tienes un montón de ideas para agradar a la persona amada. ¡Disfrutas la vida!

Ella le conoció a ÉL siendo una niña. Se hicieron amigos y desde entonces pasaron mucho tiempo juntos. Cuando creció supo que ÉL la amaba y que quería pasar con ella el resto de su vida. Sin embargo, sus padres no lo aceptaban, y trató de olvidarse de ÉL.  Una vez, durante una fiesta, ella bailaba,  y le vio a ÉL  a su lado terriblemente triste… Corrió con el corazón desgarrado preguntándose: ¿Y ahora qué? ¿Qué debo hacer? Le daba lo mismo lo que pensasen los demás, lo que dijesen sus padres. Al día siguiente cogió sus cosas y se fue…entró en un convento. ¿Huía de su amor? ¿O tal vez encontró al amor de su vida?

Ella –  Santa Faustina. ÉL –  Jesús Misericordioso.

¡Todo esto realmente sucedió! (no te crees que esto fue así… lee el “Diario” n 7-10).

Faustina – la Santa enamorada.  La mujer que encontró al amor de su vida. ¿Una religiosa enamorada y viviendo en un convento? ¿no hay algún error? Trabaja en la cocina, el jardín, la panadería, en la portería del convento –  no es muy romántico. Más bien, se asemeja a una escena de la “Cenicienta” antes de conocer al príncipe. Y, sin embargo, Faustina en medio de la vida cotidiana estaba locamente enamorada y feliz. ¿Cómo es posible?

 “No busco la felicidad fuera de mi interior donde mora Dios. Gozo de Dios en mi interior, aquí vivo continuamente con Él” (D. 454)

En lo cotidiano, en las responsabilidades diarias, viviendo en silencio, alejada del mundo, Sta. Faustina descubrió que en sí misma, en su corazón ESTÁ presente JESÚS.

Y que ÉL es el amor de su vida. Con una sola mirada he penetrado el mundo entero en su totalidad. Y no he encontrado un amor semejante al de mi corazón, He vuelto la mirada al mundo eterno, ya que éste es muy pequeño para mí, Mi corazón ha deseado el AMOR del INMORTAL. (D. 1632)

¿Has estado alguna vez enamorado? ¡Santa Faustina también! No había momento del día en que no pensase en Jesús, siempre LE tenía ante sus ojos (sí, incluso cuando pelaba patatas sabía que Él también “pelaba patatas” junto a ella). Pasaba muchas horas en oración – conversando con Jesús – y nunca se aburría. Para Faustina el mundo parecía diferente, porque sabía que nunca estaba sola. Y ella también – como cualquier enamorada – inventaba 1000 razones para reunirse con JESÚS y hablar con ÉL. En cuanto tenía un momento libre se asomaba a la Capilla, para sonreírLE. Tenía un montón de ideas para agradar a JESÚS. ¡Disfrutaba la vida!

Todo a su alrededor – las flores, el sol, los pájaros – todo le hablaba de la Misericordia de Dios, de Su amor por ella y por todas las personas. ¡Ella era feliz porque se sentía inmensamente amada! Y como cualquier enamorado, no podía guardar en secreto este gran amor – ¡quería contárselo a todos! Quería que cada ser humano pudiese experimentar este Amor, ¡que abraza el corazón, perdona, acepta y da fuerza para vivir y disfrutar de la vida! Así que ella escribió un diario – la historia de un amor extraordinario. Si deseas saber más sobre esto lee el “Diario”. Este libro es conocido en todo el mundo. Es leído por personas de todos los continentes. ¿Por qué? Porque todos queremos amar y ser amados – como Faustina – la patrona de los enamorados.

 

Hna. M. Emanuela Gemza ZMBM

…PARA LOS QUE BUSCAN LA FELICIDAD

Chris JL/flickr.com
Chris JL/flickr.com

En cierta aldea vivía una chica. Era pobre, no muy guapa, pero tenía buen corazón. Soñaba con encontrar al amor de su vida, vivir en un palacio, ayudar a los pobres y no tener ningún problema ni preocupación. Un día pasó por allí un príncipe en un caballo blanco, se enamoró de ella a primera vista y… vivieron felices para siempre.

Esto es solo un cuento… Pero, por casualidad, cuando alguien te pregunta sobre la felicidad, ¿no te viene a la cabeza una escena parecida? A veces nos parece que la felicidad es la ausencia de problemas en la familia, un novio guapo, un buen marido, niños sanos, un trabajo bien remunerado, vacaciones en Tenerife, buena salud, sin sufrimientos ni preocupaciones. Si este fuera el caso, entonces, ¿quién de nosotros podría decir que es feliz?

 Y sin embargo, ¡hay personas felices entre nosotros! También lo fue Sta. Faustina. No podía ser de otro modo, ya que incluso su nombre significa precisamente: feliz. ¿Cómo era su vida? Ella procedía de una pobre familia rural. Siendo adulta dejó todo, e incomprendida por los más cercanos entró en un convento. No tenía marido ni hijos. No tenía nada en propiedad. No fue de vacaciones a Tenerife. Enfermó de tuberculosis. Padeció gran sufrimiento interno y espiritual. ¿Dónde está aquí la felicidad? Bueno, ¡Faustina descubrió el secreto de la felicidad! Encontró la llave de la puerta tras la cual está la felicidad.

 “No busco la felicidad fuera de lo profundo de mi alma, donde mora Dios, (…) he descubierto en el alma la fuente de felicidad, es decir, a Dios” /Diario 887/.

Así que todo depende de dónde buscamos. Si buscamos la felicidad sólo en las cosas externas, en lo que nos sucede, entonces podemos estar toda la vida buscando y al final nunca seremos felices. Cuando sabes que eres amado, que hay alguien cerca que te apoya y con quien siempre puedes contar, entonces ¿te es más fácil llevar incluso los acontecimientos difíciles de tu vida?

Tengo para ti una buena noticia: ¡hay ALGUIEN que te ama y apoya, con quien puedes contar, ALGUIEN que siempre está cerca! Cuando descubres que en tu vida diaria está presente Jesús – descubres el secreto de Faustina, el secreto de la felicidad. ¡Ella vivía su vida cotidiana con Jesús y era feliz! Ella decía que con Jesús iba a trabajar, a descansar, a la capilla, ¡a todas partes! Este es el secreto de la felicidad – descubrir la presencia de Dios en mi vida diaria. Entonces, incluso si es difícil, si sufrimos, podemos estar contentos porque Jesús está con nosotros. Piensa que cuando te sientas a tomar un café, ¡Jesús está sentado a tu lado! Cuando te levantas por la mañana a hacer footing, ¡Jesús va contigo! Cuando te encierras solo en la habitación para que nadie pueda ver tus lágrimas, Jesús está contigo y limpia tus lágrimas. Cuando lo descubras, serás feliz, al igual que Faustina – la patrona de los que buscan la felicidad.

Hna. M. Emanuela Gemza ZMBM